Llevo días meditando cómo podría comenzar a escribir mi sentir y atraer la atención de posibles personas a las que les pudiera interesar lo que quiero compartir. Y esta noche pasada, insomne en la cama, decidí levantarme y entrar en YouTube para ver que podría aportarme algún video. Porque, no sé si os pasa a vosotros, para mí internet es hoy y ahora la voz del Espíritu, siento que me habla a través de la red.
Y así fue, un señor daba una conferencia y escuché:

“Yo no vengo a enseñaros nada, porque todos tenemos mucha información y toda la teoría está a nuestra disposición; vengo a hablaros del hacer y no del saber. Es hora que empecemos a hacer todo lo que hemos aprendido a lo largo de la vida o de nuestros estudios, dejemos de sentir que necesitamos más información, más formación… “

Y el Espíritu no me defraudó, en ese momento recordé un frase que escuché un día y que en momentos bajos me lo repito…

NO TENGO TIEMPO DE PERDER EL TIEMPO

Y esta mañana he decidido poner en práctica lo que anoche me dijo la voz del Espíritu. Comenzaré exponiendo a lo que estoy consagrándome. Tengo un proyecto, una ilusión, un sueño, le he dado vida y ahora tengo que darle visibilidad. Intentaré escribir lo que siento y compartirlo. Soy una íntegra persona que lleva toda su vida estudiando y practicando lo que le gusta y sabe a través de la experiencia. Por eso quiero seguir comunicando mi saber para todo aquellos que así lo deseen. De este modo mi labor tendrá sentido.

HISTORIA CREATIVA DE UNA IDEA

Llevo profesionalmente en el mundo del deporte y la salud casi cuarenta años y en todo este tiempo de estudios y experiencias profesionales he sacado una conclusión muy clara.
La rutina de los días no puede apoderarse de nuestro cuerpo y nuestra mente y el deseo de superación nunca puede dejarse atrás.
Conversando con colegas de profesión pude observar cómo casi todos habían tenido lesiones importantes a lo largo de sus dilatadas jornadas de deporte y cómo después de varios años las clases se volvían monótonas y aburridas…pero ¿por qué a mí no me había ocurrido eso? ¿por qué iba a trabajar con alegría, energía e ilusión a pesar de los años de práctica y formación?
¿Cómo había actuado o estaba actuando para no padecer lesiones y sobre todo qué formulas ejecutaba para que mis clases fueran tan creativas?
Sabemos que si siempre hacemos la misma tabla de gimnasia o en su lugar no intentamos memorizar algo cada día, en ese estado, dejamos de avanzar muscularmente y malogramos la posibilidad de crear nuevas redes neuronales.
Tenía la respuesta dentro de mí misma. Trabajaba todos los aspectos del ser por igual. Daba la misma importancia en las clases a la resistencia, flexibilidad, coordinación, relajación, meditación, alimentación, al trabajo mental, etc.
Porque cuando trabajamos aspectos diferentes aportando algo nuevo cada día, nuestras neuronas están en continua sinapsis, es decir, creando conexiones neuronales que reavivan el cerebro, la creatividad, la chispa y la habilidad de recordar. Por otra parte intento crear momentos de participación entre los alumnos y por ello adquirimos suficiente información y sabiduría como para nutrirnos conjuntamente. En ese compartir muchos de mis alumnos
me decían que nunca le había gustado la gimnasia por monótona, que odiaban la hora fatídica de Educación Física desde pequeños.
Con experiencia y tiempo fui empapándome de las necesidades, de los anhelos, de las diferentes formas de enseñar y de aprender de mis alumnos. Poco a poco fue naciendo una idea dentro de mí, no hay mejor camino que la autosanación. No es honrado ni mucho menos honesto hacer dependiente a alguien de ti, creo que la labor del docente está en proporcionar al alumno las herramientas necesarias para que nos sintamos autosuficientes, sobre todo en lo que se refiere a la salud holística.
La Escuela Gimnasia Sistémica nace para cubrir las necesidades de todas las personas que creen en el poder autosanador y generador del cuerpo en todos sus aspectos como seres integrales y holísticos que somos. Por ello no se intenta diferenciar lo interno de lo externo ni compartimentar o subdividir el cuerpo de la mente ni las enfermedades de los impactos emocionales.
La diferencia está en que ya no necesitamos una hora de aerobic, ni de pesas ni de yoga si queremos estar medianamente entrenados. En una misma clase el trabajo puede ser completo.
La Gimnasia Sistémica tiene su base en 6 Pilares y uno de ellos es la Neurogimnasia, que son ejercicios específicos para mantener la atención, la concentración, la memoria y facilitar las conexiones neuronales necesarias para el correcto aprendizaje.
Trabajamos a través del juego, el humor, la solidaridad en el trabajo de equipo y al mismo tiempo creando redes de sabiduría entre todos los integrantes.
La intención de estos encuentros virtuales es ir aprendiendo y compartiendo momentos sanadores, herramientas para el día a día, lo que yo llamo “El botiquín energético”.
En nuestro próximo encuentro daré la primera receta autosanadora. Que tengáis un maravilloso mes.

TENEMOS QUE ENTENDERNOS PARA CUIDARNOS, RECONOCERNOS Y AMARNOS.

 

Artículo publicado por 
Mercedes Alonso en Ciudad Consciente
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