NEUROCIENCIAS

LA NEUROEDUCACIÓN

La adopción del término Neuroeducación, es muy reciente y merece ser analizado con algún detalle. En primer lugar, Neuroeducación sugiere un encuentro entre las ciencias de la educación y las neurociencias, por eso se usan también expresiones como “neurociencias educativas”  y otras semejantes con el mismo propósito de integrar las ciencias del cerebro, de la mente y de la educación. John T. Bruer (1997, 2002) advierte sobre el largo camino que nos falta por recorrer antes de poder establecer puentes sólidos entre las disciplinas. Ciertamente la Neuroeducación es una mezcla con muchos componentes y, además, se encuentra apenas en sus comienzos. Pero conviene prestar la máxima atención a la agenda científica puesto que no todo lo que se “puede hacer” se “debe hacer”. Estos criterios apuntan al campo de los valores, en particular a la ética de los métodos neurobiológicos aplicables a la enseñanza y al aprendizaje.

Con la llegada de la resonancia magnética, los descubrimientos del funcionamiento del cerebro en los últimos 30 años han dado una nueva forma de ver la manera de aprender y retener el conocimiento.

Los científicos están dando a conocer los nuevos avances y un nuevo paradigma está surgiendo en el campo de la educación. Dan una serie de recomendaciones para introducir en las aulas y que el aprendizaje se adapte a los diferentes tipos de inteligencias y dominancias hemisféricas.

Siempre hemos escuchado cosas como: que el cerebro es algo rígido, que a medida que van pasando los años nuestras neuronas se mueren y no se reproducen más, que con cierta edad nuestra capacidad de aprender ya no es la misma, etc.

Los especialistas han comprobado científicamente que:

“El alumn@ entiende cuando está sentado en el aula y aprende cuando el cuerpo forma parte del aprendizaje”

 

Empecemos por saber ¿Qué es aprender?…

Aprender es guardar información en la memoria y que puede ser evocada en el momento oportuno.

Pero ¿cómo se aprende? …

La información entra a través de los sentidos, transformándose en las percepciones, o a través del cuerpo, no sólo se aprende a través de lo que viene de fuera, también se aprende según cómo esté nuestro cuerpo en ese momento. Y ¿por qué no podemos retener todo lo que queremos?…

Tenemos una parte aferente, sensitiva y otra eferente, captamos, procesamos y damos una respuesta. Dentro de nuestro cerebro tenemos la maravilla de las neuronas conectadas entre sí por medio de la sinapsis proporcionándonos el contacto funcional.

Allá por el 1945 un científico llamado Hebb fue el primero que dijo que el aprendizaje era conectar neuronas.

A partir de ahí los nuevos avances no han dejado de sorprendernos, como el que ocurrió en 2009 y por lo que cuatro científicos obtuvieron el premio nobel por el descubrimiento de la medusa y su proteína verde.

Este descubrimiento es sumamente importante porque nos permite demostrar el funcionamiento interno de cualquier órgano, así como los cambios de cualquier índole que suceden en los organismos vivos.

La proteína verde son genes fluorescentes que tienen las medusas, y observaron que, al introducir estos genes en otros animales, estos se hacían fluorescentes. Uno de los experimentos consistió en introducir los genes y una cámara de video en la corteza cerebral de una rata con el fin de filmar el funcionamiento de las neuronas del aprendizaje durante ocho días, al mismo tiempo que la rata tenía que aprender ciertas habilidades, como buscar comida en un sitio nuevo entre otros.

Cuando vieron la filmación pudieron comprobar científicamente lo que era el aprendizaje. Observaron que las espinas dendríticas cambiaban, desaparecían, aparecían otras, en fin, a medida que pasaban los días y la rata aprendía cosas nuevas se iban formando más espinas demostrando que el saber ocupa lugar físico en el cerebro.

Por tanto, el dicho tan conocido como “el saber no ocupa lugar” es totalmente falso, investigaciones en personas que tienen que aprender muchos datos, se ha visto que tienen una región del cerebro que crece, es el hipocampo uno de los lugares donde se guarda las memorias del contexto espacial.

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