MEDICINA TRADICIONAL CHINA

MEDICINA TRADICIONAL CHINA

 Lo primero que tenemos que saber cuándo nos introducimos en el estudio de la Medicina Tradicional china es tener claro que, en su origen, no es una medicina. Si es una tradición transmitida de conceptos universales. No es específicamente de china, tiene una antigüedad de cinco mil años, se puede considerar referida a todo Oriente.

Se habla de tres Emperadores míticos o celestes:

Fu chi, el Emperador Blanco, padre del famoso “I Ching” o libro del cambio, de la mutación o del oráculo.

Shennong o Emperador Rojo, al que se le atribuye la descripción de las propiedades de las plantas. Se dice que es el que desarrolló la agricultura. También fue el que describió el trayecto de los canales energéticos.

Huang Di o Emperador Amarillo, el que desarrolló los conceptos médicos. Transmitió el Nei Jing “Tratado de lo Interno” Este se encuentra dividido en dos partes: So Wen y Ling Shu.

Estos textos nos hablan de toda una forma de concebir la existencia, de cómo debe estar el Ser en su universo.

Por tanto:

En sus orígenes no tiene una intención específica de medicina para tratar enfermedades o tratar problemas, sino que es todo un tratado de cómo vivir la vida. De esa concepción, surge la idea de cómo prevenir la aparición de posibles enfermedades.

Según esa concepción, el Ser enferma o es propenso/a a enfermar porque no sabe vivir la vida y disfrutarla, porque ha perdido esa conexión, ese intercambio con su universo, con el entorno. Por eso en su origen se dedica fundamentalmente a la prevención.

El universo que el Ser contempla se caracteriza, básicamente, por la presencia de la Luz. De la Luz en sus diferentes manifestaciones. De esto se deduce, que si el universo que el contempla es un universo de Luz, y él/ella es un universo, él/ella es también una fuerza de Luz, en sus diferentes naturalezas. En la medida en que va conociendo los procesos de la Luz va comprendiendo cual debe ser su posición como universo, dentro del universo.

Ese proceso lleva al Ser a la conclusión de que él/ella, como universo, es una fuerza de luz que tiene una determinada forma, estructura y organización, y ese es el aporte de la Medicina Tradicional delimitar cuál es esa estructura, delimitarla y describirla.

La física moderna lo corrobora cuando postula que toda la materia (protones, neutrones, partículas subatómicas… ahora incluso los dividen en quarks); minúsculas partículas que se mueven a gran velocidad dentro de inmensos espacios vacíos.

Es una Luz que adopta una forma, que tiene una determinada manera de estructurarse, y que se organiza, porque se mueve, porque la Luz tiene la función de moverse de una manera determinada.

La ciencia descubre una doble naturaleza de la Luz: a veces se comporta como una partícula y otra vez como una onda, en el estudio de la materia se observa la teoría corpuscular y luego la teoría ondulatoria…y finalmente, la teoría de onda.

La teoría corpuscular de la Luz se corresponde con lo que la tradición antigua define como el Yin; la naturaleza ondulatoria de la Luz se corresponde con la naturaleza del Yang; y la conjunción de la onda, constituiría lo que la tradición define como el Tao.

Continuando con la observación del Universo, la Luz se manifiesta de distintas formas, se mueve, cambia, se transforma, muta y transmuta, es decir se mueve básicamente en cinco niveles: movimiento, cambio, transformación, mutación y transmutación.

Si se estudia la vida de un Ser sucede lo mismo: nace, comienza por moverse, en la medida que crece va cambiando su estructura, se va transformando en su pensamiento, va mutando su concepción de la existencia y finalmente, cuando llega el periodo llamado muerte, se transmuta en otra realidad.

Se puede encontrar ejemplos de estas cinco actividades (movimiento, cambio, transformación, mutación y transmutación) en todas las manifestaciones del mundo conocido, porque es el proceso natural de cualquier existencia, desde una estrella a un gusano. Lo que ocurre en el Universo ocurre igualmente en el Ser.

El Tao Te King dice: “Existe una fuerza inconmensurable en el Universo que da origen y entretiene a todas las cosas, cómo no sé su nombre, le llamo Tao”.

LOS CINCO REINOS MUTANTES

Son cinco reinos que se generan unos a otros pero que a su vez establecen un control entre unos y otros. Estos son los que ya definitivamente, concederán la forma.

Y así vamos a tener en el agua el Riñón, en la madera el Hígado, en el fuego el Corazón, en la tierra el Bazo, y en el metal el Pulmón…y así sucesivamente los demás órganos físicos ya constituidos que van a dar definitivamente la forma que conocemos ahora.

El reino mutante que marca el inicio de este ciclo es el AGUA. Está constituido, como estructura, en dos fuerzas de luz, que es el RIÑÓN Y LA VEJIGA. Se va a corresponder con la orientación del NORTE, a relacionar con el sabor SALADO, a equiparar con la RESPONSABILIDAD, y cuando está en déficit, generará el MIEDO… es decir, que la proyección que hace el órgano como entidad de luz, no es solamente en La función física que conocemos: orina, recuperación del agua…sino que, además, se va a encargar de regular toda el área de experiencia psíquica en cada uno de los Reinos, en este caso, en el agua, la responsabilidad y la firmeza como elementos positivos o básicos, y el miedo como elemento de déficit.

El siguiente Reino Mutante es la MADERA. Igualmente, aquí se encuentra dos órganos conocidos, que tienen una función fisiológica: el HÍGADO y la VESÍCULA BILIAR, pero dentro de su otra visión de su luz, están bajo el aspecto del ESTE, el ÁGRIO-ÁCIDO como sabor, de la DECISIÓN como factor de equilibrio, y como desequilibrio, la VIOLENCIA la CÓLERA y la DUDA.

El siguiente Reino Mutante es el FUEGO; su orientación procede del SUR, su sabor es el AMARGO, y su sentimiento habitual es la ALEGRÍA, y cuando este está perturbado, aparece la TRISTEZA; el órgano es el CORAZÓN y la víscera el INTESTINO DELGADO, con sus funciones fisiológicas.

El Reino Mutante de la TIERRA: su órgano es el BAZO-PÁNCREAS y su víscera el ESTÓMAGO; su orientación el CENTRO; su sabor es el INSÍPIDO (lo que no tiene sabor) y DULCE; su orientación psíquica es la REFLEXSIÓN y cuando se rompe el equilibrio la OBSESIÓN.

El Reino Mutante del METAL: su orientación es el OESTE y su sabor el PICANTE; su psiquismo está relacionado con el RECUERDO; su sentimiento patológico es la MELANCOLÍA. Su órgano el PULMÓN y su entraña el INTESTINO GRUESO.

El concepto de Reino Mutante implica que cada uno de los Reinos se va a mutar en el otro: el Agua en Madera, la Madera en Fuego, el Fuego en Tierra, la Tierra en Metal, y éste otra vez en Agua… sin dejar de existir uno se va a convertir en otro, y el otro en el otro…pero guardando la memoria del anterior.

Esta importante particularidad diferencia el pensamiento oriental del pensamiento occidental.

Existen, además dos ciclos: un ciclo externo, que lo definimos como YANG, que se expande…y un ciclo interno, YIN que se contrae.

Siempre que hay un proceso de expansión tiene que haber un proceso de contracción, y viceversa. Es un mecanismo que ocurre permanentemente en el Universo. Por ejemplo, se puede contraer y apretar la mano, pero llega un momento en que, inevitablemente, se expande, se abre la mano. Todo el organismo funciona igual: el pulmón se expande y se contrae, el corazón se expande y se contrae, el intestino se expande y se contrae…todo ocurre exactamente igual a como lo habían visto los chinos antiguos, hace miles de años.

La naturaleza de la Luz, en la tradición oriental, se identifica con EL QI, que tiene su traducción genérica con el nombre de SOPLO.

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